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...jóvenes poetas recién llegados que descreen de los poderes de la poesía, y creen a pies juntillas en el "merecimiento literario", las "listas de poetas"; pandilleritos a los que les enseñaron que el "prestigio literario" se gana o se pierde a putazos (o lo otorgan las becas, antologías, reseñas, fundaciones o premios) no con libros; procederes que emulan la peor tradición priista y olvidan la mejor tradición literaria; ingenuos y cursis gatilleros (incapaces de actuar por sí mismos) recién estrenados en el arte de golpear (y no escribir), contagiados prematuramente por la infección del resentimiento...
...triste caso: talleres, escuelas, becas de literatura transformadas en mediocres laboratorios gangsteriles (repletos de misoginia y homofobia) por maestros más atentos al medio literario y menos a la obra...
...la primera lección para quien quiere escribir una obra que no necesite de muletas tendría que consistir en infundir un respeto casi sacramentel por la obra y un nulo respeto a todo lo que la rodea...
...el/la poeta que escribe una obra auténtica será siempre un disidente del rebaño, los grupos literarios generalmente están hechos para sostener la mediocridad de muchos y nunca o casi nunca cabe un talento entre ellos (terminarían por destruirlo)...
...el paisaje interior de la poesía es lo suficientemente cegador como para proveerle al poeta una intuición apasionante del propio trabajo: frente a esa recompensa (y ese reto) las mezquindades o bondades del medio literario carecen por completo de importancia. El poeta que cree que el medio hace a los poetas jamás ha escrito un sólo poema, ni ha disfrutado del silencio...
..."poetas" que confunden el campo de batalla de la poesía con el campo de batalla de la política, jamás escribirán algo que provenga de la poesía...
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...el alma priista como se sabe corrupta es paranoica...
...se masturba pensando en que causó temor en lugar de risa, sólo así puede dormirse (las carcajadas al final del acto no le importan)...
...el sentido priista de lealtad consiste en mear juntos hacia el mismo lado...
...cree que con insultos machistas y ñoños, vociferaciones de un niñito asustado (fulanito le dio a perenganito que se metio con fulanita que es flaca, gorda, pequeño, alto, etc.) puede sanar una herida profundamente infectada...
...por lo general la bilis no produce más que piedras en la vescícula, se necesita grandeza de espíritu para disolverlas...
...la envidia literaria: delicioso material de proctología ¡que cada quien recoja su muestra!...
...escribe como si sufriera, como si escribiera: lo leen como si leyeran...
...soñó con épicas guerras de lodo, amaneció cagado...
...un insulto sin elegancia es como una lanza sin punta...
...la eficacia del insulto consiste en lo certero de su imparcialidad...
...las vísceras son muy malas consejeras de los insultos (generalmente son preverbales) estos deben de escribirse sin el menor asomo de deseo, a la luz de la inteligencia...
...la crueldad, para ser certera debe ser mesurada...
...sólo es vulnerable quien pretende la apariencia de invulnerabilidad...
...actos de una torpeza desmesurada sólo explicables por un desmesurado delirio de persecución...
...los diagnósticos generalmente son acertados: señalan sino el mal en el enfermo, sí el mal en el curandero...
...fantasea que me amedrentó como el niño sueña que está en el escusado cuando está dormido...
...cosas que carecen de importancia, salvo como dato de la dinámica de los detritus...
...uno nunca debe de hablar en lugar de sus libros a menos que crea que por sí mismos carecen de elocuencia...
...los escritores norteños son más proclives a la eliminación de las mujeres escritoras (vivas, mexicanas y de su misma edad (el colmo es que vivieran en su mismo rancho)), acríticos herederos de la cultura que mamaron: creen por ejemplo, poder hacer un panorama de poesía mexicana (no una antología) donde no figure ninguna de ellas sin tener el menor asomo de rubor intelectual...
...el energúmeno que cree que vive en el salvaje oeste o en una novelita de Marcial Lafuente Estefanía, llama a las once y media de la noche para desenfundar sus pistolitas porque se puso el saco de una de mis notitas (le quedaba a la perfección, por lo visto) y cree, en la continuación de su delirio, que el dedo que lo acusa es mío...
