martes, noviembre 29, 2005

A D.

...la secta del eco es preferible a la secta de los monos en la jaula. Así sea que se acompañen de un buen trago y uno ricos bocadillos y uno que otro mono sosteniéndole la cola al otro... ¡oh edad hermosa! donde la escritura es una fiesta, la poesía una borrachera y los lectores tus amigos.
Más temprano que tarde, otros, los que vendrán, levantarán la carpa reluciente para encontrarse el vacío: no hay engaño literario que pueda sostenerse más allá de dos generaciones (inevitablemente el crítico del suplemento morirá). Levantarán la carpa. Alumbrarán los libros. En la edad de la libertad. Mientras, el desierto seguirá hablando para ellos a quienes leemos en secreto, quienes parecen estar muy lejos de la brillante novedad, más insulares que nunca.

miércoles, noviembre 23, 2005

...qué fatiga invasora queda en nosotros cuando todo termina. La corriente contra la que antes luchamos arrastra entre sus brazos la fuerza que invertimos en resisitirla. Cuánto esfuerzo deben hacer las piernas para no sucumbir ante su avasalladora retracción. No queda entonces sino tenderse sobre la arena, exhausto, con la vastedad por delante -los días por venir- súbitamente desnaturalizados, como si se hubiera borrado todo rastro de nuestras costumbres más añejas. Convertidos en extranjeros en el vagón de la normalidad ajustamos los relojes como si siempre hubiésemos vivido en ese estado de excepción. El teléfono, el timbre, una voz, se transforman entonces en auténticos extraños, los rostros familiares qué deformados aparecen y qué aterradoras las personas que parecen exigirnos un rostro que ya olvidamos.
Entonces sólo el alcohol puede ofrecernos, con prontiud, el espejo completo de nuestro pasado. Fecha nuestros días con sus potencias momentáneas y nos recuerda ese estado de evanescente eternidad como en imágenes fotográficas.
Tres cervezas ayudan en mucho para formar de nuevo nuestro álbum y señalarnos esas íntimas arrugas del alma que nuestros malos hábitos formaron.

miércoles, noviembre 09, 2005

Cuatro poemas de "Hay batallas" y uno de la serie "Softporno", casi inédito

De Rota (fragmento)

...si la lluvia pudiese, si la lluvia. Si la lluvia pudiese escribir este poema, decir todo el amor que soy, que fuera. Si fuera la lluvia, si fuera. Corto de riendas, corto, este amor se me hizo piedra, se me hizo. Como si el hacer fuera este fruto. Corto mis muñecas, me hago grieta y no apareces, no aparece Dios sobre las aguas. Si la lluvia pudiese, sí, la lluvia, sonreírte con mis labios, si pudiese. Acercar mis palabras a tu oído, rescatarme de los voraces agujeros que me tienden. Tender un puente de voz para mi muerte, si la lluvia, si pudiese.




Envío


Escribí para ti,
para tu honda trayectoria,
para el hueco de ti.

Tú fuiste mi herida,
por tu honda flecha
abrí las manos.

Escribí para el sol
desnudo de tu nombre,
para nombrarte
mío y de los hombres,

para salvarte
de las cosas mudas
sin lenguaje: Tú

que estás en todo y
todo te conforma.

Escribí para ti,
ánima del mundo,
piedra mía,

para tu arena
implacable
que nada olvida.

Escribí para ti,
molino de sombra,

para que el pobre hombre,
pobre, mire la flor de su edad
naciendo y se alegre.




Dermografía

A Marina Bespalova y Susana Pagano


Escribo
sobre la piel sedosa
una grafía torpe y sencilla.

Se desvanece. Se desvanece.
Vuelve a su sereno estado
el dorso de mi mano.

No para durar. Ha sido hecha
esta palabra.

No fuimos hechos. No para durar.
Como la línea, la palabra
-tómala de la mano-
se irá muriendo.

He escrito en el cuerpo del mundo,
en su piel sencilla, unas palabras
simples.

Un lenguaje derramado,
un tropel de piezas rotas,

flor del instante,
se desvanecen.

No para durar. Escribí
-tú, yo, nosotros-

No para durar. El niño mira,
el enamorado sueña.

Porque no fuimos hechos.
No, para durar.




Polvo


Polvo,
no te olvides de mi hora.

Todo eres tú, todo conviertes
a tu simple dictado:
la súplica del hielo,
la arquitectura del beso.

No me dejes sola cuando caiga
en la noche la lágrima del tiempo,

cierra tus labios en mi frente,
y estos pasos míos
ponlos en lo más hondo de ti
como un secreto:

la oscura certidumbre
de tu reino,
el oscuro sometimientode tu súbdita.


Segundo poema softporno que rememora una visita al supermercado, a las 10:00 de la mañana.


En una mesa; tú, el café y su aroma extraño,
en una i griega siempre abierta,
escuchaba bien decir
que nada podían tus manos,
que el tiempo era un agorero
de nefandas predicciones:
que él era un corcel más que dotado.
(En todo convenía yo, mas sin reproche
acaso una lágrima sentida)

Mas de pronto tus dedos,
como gotas resbalando por mi cuello,
sugiriendo una trayectoria aventurera.

Salimos vueltos dos enamorados, nuevamente
dos islas formales que se acercan , se ventean,
dos ríos temerosos de juntarse.

Te dejé mirándome y marché
hacia donde no supe que llegaba.


Entonces el deseo sin amo, andando sólo.
—¿y dónde estabas?—
(Poco después supe que embriagándote con otro vino)

Se despeñaba en mí una noche, en la mañana
e inundaba la dulce turgencia de mis senos
un hambre extraña y solitaria;
el deseo convierte la caída en un vuelo misterioso,
sed que comienza con delicia a beber sola,
mi cuerpo, un largo suspiro en el súper mercado,
con sus abarrotes de nombres mudos, palabras
incomprensibles para un seso ya difunto:

oh, claveles, rosas, tulipanes,
escobas, vastos tubos,
oh, espárragos, poros,
camotes, chiles verdes,
oh, zanahorias
trapeadores, largos todos,
inspirados objetos de mi dicha,

mostradores, cojines donde recargarse
a mirarte ciegamente,

de pronto, ya volcadura, ya desastre,
ya roto el frasco de las cebollas en vinagre,
ya el intendente limpiando,
la torpeza de una mano autónoma, rebelde.

¡Qué íntima felicidad de piedra suelta,
de agua suelta, de galope suelto!

¡Qué íntima felicidad de vegetales,
bolsas de basura y detergentes!

¡Qué íntima felicidad de lata, de botella,
de pepinillo, de pimienta!

El problema

No sería descabellado comparar al blog con el coliseo: en el fondo seguimos siendo los mismos romanos que hace dos mil años asistían al espectáculo de la crueldad para saciar sus apetitos. La civilización, aun con su tecnología más refinada, no ha cambiado sustancialmente esa condición, por el contrario, ha servido con más eficacia a la sed de crueldad que deviene en entretenimiento. De allí los videojuegos bélicos que, lejos de censurar esa sed, la exacerban. Tampoco hay una diferencia sustancial con esa turbamulta que pedía a gritos la muerte de un gladiador, ni en quienes caminaban por sus arenas, exhibiéndose, salvo porque aquellos eran prisioneros. En este sentido el blog puede ser utilizado como esa arena o como esas gradas y puede también utilizarse, en otro sentido, como un medio de publicación orientado a satisfacer otras necesidades. Ambas, sin embargo, implican la construcción de un autor. La incomodidad que este autor genera a su propio autor indica, generalmente, el grado de docilidad o de crítica que tiene consigo mismo.

martes, noviembre 08, 2005

Una jocosa

...me dicen que dicen que una yo que no soy yo abrió este blog para participar en una "discusión" ocasionada por el cacareo de una señora bastante anodina con la que leí, hace algún tiempo, en una mesa de crítica (sus comentarios "críticos", creo recordar, versaban sobre lo escondido que se encontraba el anaquel de los libros de poesía en la librería donde trabaja) y en responso a"El Poema manifiesto" y mis poemas leídos esa noche (publicados aquí hace mucho) y que la dejaron bastante inquieta (confundida ya estaba). Me dicen también que, neófita total, tras pasar unos diítas en nuestra poética urbe, se convirtió en conocedora de la poesía mexicana y sus debates críticos que datan de hace muchas décadas (supongo que por las cualidades empáticas de nuestro agave ¡sí señor!) y que debido a esto olvidó la ortografía (queremos pensar) para diagnosticar a la poesía mexicana, atrasadita. Sé que es jocoso pero tal vez no sea innecesario decir que el nacimiento de este blog, anterior a ocurrencias biliositas, no responde, por supuesto, a ninguna discusión absurda y ociosa sobre el desconocimiento que una señora argentina (cursi, cursi, cursi) tiene sobre la poesía, la poesía mexicana y el pensamiento poético, víctima de ese mal tan extendido que consiste en confundir el juicio con el eructo.

lunes, noviembre 07, 2005

... qué aterradora es la belleza cuando resplandece en un cabello, qué frágil e imperturbable al mismo tiempo cuando cae o parece caer hacia el suelo. El brillo que queda desvaneciéndose en la mirada, el fugaz resplandor que traiciona la voz, que no lo alcanza. Así como el azulejo brillante resiste a las embestidas del cloro, la poesía se alza de entre los avatares del tiempo: de él nace, de él está formada y, sin embargo, de algún extraño modo escapa de su dominio. Como si una venoclisis fuera también un río por donde nadan hermosos peces. He allí la inconmensurable necesidad de la poesía.