"55 kilos o declaración de amor al estilo rococó"*
Aquí no puede estar tu nombre
Desde la puerta segura del ahora,
escribo este poema: disertación
del cuerpo que perdió cuerpo: ahogada
materia: deglución y metabolismo,
ecuaciones de la química y la mueca,
la termogénesis y la rosa (mitad candor
mitad desierto): el juego
de la adivinanza tras el cuero.
Yo, Ilusionista, empavorecida
por la clavícula enhiesta
y el omóplato por cielo, preferí
la lanza roma del conjunto, la toda
vestidura: entre mis carnes crecí,
gramo abajo, gramo abajo,
en Atlántida secreta.
Ahora las barajas esparcidas y el juego roto:
mi multitud en lo invisible se despeña
y mi cuerpo se adelgaza. La forma, sí, la forma
acepta el tallo, el pétalo,
la sola certidumbre del ahora. Antes
puras provisiones. Contra la muerte
el brazo, el abdomen bien cebado:
¡provisiones! en la hambruna
del corazón, del yo te quiero,
en la hambruna ¡provisiones!
y cuerda, estetoscopio y escalpelos. Todo
muy bien almacenado.
Ahora yo, Ilusionista, ruego a Dios
por un centímetro
más en mi cadera,
que las rosas
de mis pechos
no se sequen,
después de todos estos kilos,
este esfumarse todo.
Y sí,
más ligera,
más habilidosa,
y sí,
más concreta,
más brillosa,
en el sueño del agua
con Narciso,
suplo mis otras multitudes.
¡Qué aburrido, Ilusionista, qué aburrido!
Ser esa flaca, hueso a hueso, que te engaña
con su padecimiento.
No. Yo quiero para mí, los lagos y los mares
turbulentos de los cuerpos, la cifra, el peso.
Yo, Ilusionista, no quiero volar.
Quiero este pie sobre la tierra, la estría
y el ojo oscuro del acné. También
esas cicatrices en un triángulo equilátero
(vamos, en una cama como base)
hacen la diferencia:
menos pornografía y más amor
(tal vez no amor, sólo equipaje).
Así visto
yo amaría el pliegue impreciso de tu axila,
el solo entusiasmo de tu encía,
la tibieza de tu mano.
Bueno (dícese de —ya es así—así)
en la multitud de mi perdido territorio,
donde estuve yo —y yo— y yo, estés tú.
Mejor así. Rota y triste
(la misma), rota y triste la piel (qué impudicia hablar así).
Mas yo, Ilusionista, quiero pensar que sí. Que sí,
daría todos los gramos y los días, por dormir
de nuevo junto a ti. Las que fui, las que seré,
las que no fui.
*Poema inédito publicado en la Revista Vozotra, enero, 2006.
