viernes, abril 28, 2006

"55 kilos o declaración de amor al estilo rococó"*


Aquí no puede estar tu nombre


Desde la puerta segura del ahora,
escribo este poema: disertación
del cuerpo que perdió cuerpo: ahogada
materia: deglución y metabolismo,

ecuaciones de la química y la mueca,
la termogénesis y la rosa (mitad candor
mitad desierto): el juego
de la adivinanza tras el cuero.

Yo, Ilusionista, empavorecida
por la clavícula enhiesta
y el omóplato por cielo, preferí
la lanza roma del conjunto, la toda
vestidura: entre mis carnes crecí,
gramo abajo, gramo abajo,
en Atlántida secreta.

Ahora las barajas esparcidas y el juego roto:
mi multitud en lo invisible se despeña
y mi cuerpo se adelgaza. La forma, sí, la forma
acepta el tallo, el pétalo,
la sola certidumbre del ahora. Antes

puras provisiones. Contra la muerte
el brazo, el abdomen bien cebado:
¡provisiones! en la hambruna
del corazón, del yo te quiero,
en la hambruna ¡provisiones!
y cuerda, estetoscopio y escalpelos. Todo
muy bien almacenado.

Ahora yo, Ilusionista, ruego a Dios
por un centímetro
más en mi cadera,
que las rosas
de mis pechos
no se sequen,
después de todos estos kilos,
este esfumarse todo.

Y sí,
más ligera,
más habilidosa,
y sí,
más concreta,
más brillosa,

en el sueño del agua
con Narciso,
suplo mis otras multitudes.

¡Qué aburrido, Ilusionista, qué aburrido!
Ser esa flaca, hueso a hueso, que te engaña
con su padecimiento.

No. Yo quiero para mí, los lagos y los mares
turbulentos de los cuerpos, la cifra, el peso.

Yo, Ilusionista, no quiero volar.

Quiero este pie sobre la tierra, la estría
y el ojo oscuro del acné. También
esas cicatrices en un triángulo equilátero
(vamos, en una cama como base)
hacen la diferencia:
menos pornografía y más amor
(tal vez no amor, sólo equipaje).
Así visto
yo amaría el pliegue impreciso de tu axila,
el solo entusiasmo de tu encía,
la tibieza de tu mano.

Bueno (dícese de —ya es así—así)
en la multitud de mi perdido territorio,
donde estuve yo —y yo— y yo, estés tú.
Mejor así. Rota y triste
(la misma), rota y triste la piel (qué impudicia hablar así).
Mas yo, Ilusionista, quiero pensar que sí. Que sí,
daría todos los gramos y los días, por dormir
de nuevo junto a ti. Las que fui, las que seré,
las que no fui.
*Poema inédito publicado en la Revista Vozotra, enero, 2006.

sábado, abril 08, 2006

...y ¿qué buscarán los escribidores que creen que uno debe internacionalizarse? ¿qué buscarán realmente los y las escribidore(a)s que pagan por ver sus poemas traducidos? ¿con qué soñarán, con las portadas de sus libritos en alemán, con lectores esquimales con un librito suyo en las manos? ¿creen realmente que publicando sus poemas en cuanta revista encuentren se convertirán, por arte de extranjera magia, en buenos textos? ¿cómo no les preocupa nada, nada, lo que escriben? ¿será sólo por cacarear, sólamente por eso? Ejecutivos, burócratas de la poesía que viajan con sus maletines repletos, que intercambian favores todo el tiempo con entradas y salidas a congresos y que al final terminan convencidos que sí, que sí son poetas (luego pondrán en sus blogs reseñitas y traducciones, jo) completamente ignorantes de la sonrisa jocosa que provocan...

lunes, abril 03, 2006

...por lo común los poetas tienen los lectores que se merecen; rara vez no merecen, con total justicia, la ofensa del elogio...

...cursi corazón, casi siempre, el del crítico más intolerante...

...toda esa pesadez de la corona sobre las sienes...

...rancias críticas que sacian sus apetitos con pastelitos congelados...

...la naturaleza rara vez ofrece ante nuestros ojos tal fealdad como la naturaleza humana...

...parco corazón que se contenta con tan poco...

...una poesía que parece volar (a falta de aeroplanos)...

...una poesía que vuela por lo bajo en su trabajada opacidad...

...una poesía que tiene alas y motores engrasados, que vuela, vuela, vuela hasta hastiarnos...

... nos importa tanto lo que no importa nada...

... el gusto prefiere lo que le es familiar...

... nada más aburrido que las reiteraciones del sentido a través de la diferencia...

...un poeta a una organizadora: no será usted Dios que está en todos lados (argentino)...

...los viejos más sabios rara vez gruñen y a menudo se ríen de nosotros sin que nos enteremos...

...los viejos más amables (y sabios) bajan montañas confiando en su debilidad, despeñándose de risa...

...los viejos más insoportables son jóvenes...

...¡cuánto ardor por el corazón extranjero que mira cuentas de vidrio en nuestras delicadezas!...

...esa infatua sinceridad de un corazón mentiroso...

...espejos de agua que esconden cavernas sanguinarias...

...cuando los pechos suplen las palabras, el temor de quedar atrapados entre un poema y otro...

...los congresos de poetas irremediablemente terminan por parecerse a las carreras de caballos salvo por el público (si lo hay) más bien indolente...

...nadie apostaría por un poeta como apostaría por un caballo...

...reir a pierna suelta...