...hay cosas que más o menos entiendo y hay cosas que sencillamente no entiendo. Hace seis años me costaba mucho entender que la gente votara por un candidato manifiestamente incompetente, capaz de hacer declaraciones como aquella famosísima de que arreglaría el conflicto de Chiapas en 15 minutos. En ese entonces se sacrificó a la izquierda cardenista en pos de un "bien mayor": la alternancia, lo cual, por ese entonces, no dejaba de ser una broma macabra: se votaría a favor de lo que se pretendía castigar. Hoy tenemos los resultados de ese voto mayoritario, tras seis años de un zedillismo igualmente corrupto pero engallado (y monumentalmente torpe). Ojalá sólo fuera eso, que ya sería suficiente. No, el problema no es de personalidades; quienes han centrado su discurso en torno a las personalidades de los candidatos (originado por el pan y explotado por periodistas y pretendidos intelectuales críticos como Krauze (me ocupo más adelante de él), Zaid, Reyes Heroles, Silva Márquez, entre otros)) no han sino expuesto de una inmejorable manera uno de los lastres del sistema político mexicano: su pensamiento "crítico" que centra su discurso en cualidades o defectos, principalmente de tipo sicológico de personajes, como si esta elección fuera un concurso de señorito México.
Habría que recordarles, no está de más, que no es así (en realidad sería muy difícil recordales algo a quienes no examinan la realidad nacional sino hacen representaciones más o menos elaboradas de algo que sucede en Suiza, no en México) pero vale la pena al menos ponerlo en esta bitácora que pretende estarse escribiendo hoy y aquí, al menos aquí, tres días antes de las elecciones, en las que más que cualquier otro síntoma hemos encontrado la incapacidad de aquellos que se dicen críticos para plantear un análisis sobre lo que sucede en el país, no lo que sucedería, de allí que nuestros analistas hayan amanecido convertidos en predictores, caza fantasmas del mañana.
En lugar de haber enfocado la discusión sobre la historia reciente (que está conformada por las actuaciones de muchos actores y hechos y no de un sólo hombre), los últimos seis años, por ejemplo, se sumaron a la guerra de las campañas políticas, donde parecía estarse debatiendo la construcción de la historia en la que fuimos protagonistas: de allí la insoportable petulancia de un partido tratando como retrasados mentales a los ciudadanos. En este país se pudede decir todo: "Chucha mandó matar a Chucho" mientras que la televisión, analistas y Chucho mismo se vela en Gayosso. Así de ridículo fue el espectáculo. Ayer, por ejemplo, recibí, de nuevo un mail con "información"de la candidata mercado sobre lo que un candidato hizo estos años en el gobierno. Hubiera querido decirle que no, no he estado fuera del país en los último años y no acabo de regresar del Congo y que además, vivo en esta ciudad desde hace mucho tiempo, que me tocó vivir la horrorosa época del pri, que me tocó vivir la época del prd, en fin. Bueno, el asunto es que sí tenemos, contra todo, historia no modificable por la voluntad de los actores políticos y sus dóciles administradores "intelectuales".
Allí está la actuación del los partidos políticos en el Congreso, que lejos de de no hacer nada, hicieron lo suficiente como para que perdieron demoledoramente en las próximas elecciones; el pri y el pan nos han dado muestras inalterables: votaron por desaforar a un gobernante en una maniobra claramente ilegítima, votaron a favor de la ley de medios que no sólo es un atraco, sino la debilitación del Estado mexicano, cambiaron de destino recursos que eran para los pobres y enfermos, por lo pronto. A nivel del ejecutivo creo que no es necesario recordar los hechos, baste con decir que martita enriqueció a sus hijos, como siempre; recordemos a los secretarios del trabajo ("los mineros se las truenan"), al secretario Abascal, al secretario Creel (concesiones a televisa para apuestas). Pensemos también en los gobiernos priistas, baste el caso Atenco, que no deja de ser preocupante por varios factores: la criminalidad de las policías, la impunidad de éstas, la complicidad del poder judicial y la cobertura de la televisión a estos hechos infames (tras la ley de medios) que silencio a una veintena de mujeres violadas.
¿Quién en su sano juicio puede votar por estos partidos? ¿pero qué es el sano juicio en un ciudadano democrático? Mientras la gente no esté informada será imposible que sea libre para decidir y mientras exista un duopolio televisivo asociado mercantilmente a la clase política gobernante será imposible que los ciudadanos que no leen periódicos sepan qué significa votar por el pan y sigan creyendo tlatoanimente que están votando por una persona.
López Obrador importa sin duda, pero es igualmente importante darle más representación a la izquierda en el Congreso, no porque sea la izquierda y sea romántico, como algunos escritorsuchos creen, sino porque los vimos durante seis años ser una minoría incapaz de frenar a una mayoría rapaz que terminará como vimos hace unos días comiéndose el pastel que nos robaron (la integración de la Cofetel por dos senadores promotores de la ley del pri y del pan). Mientras la gente siga creyendo esa patraña de que la elección es sobre tres señores omnipotentes (mesianicos, perturbados, moderados) y no sobre la conducción del Estado, podrán argumentar que votaron "por el menos peor" por "evitar la catástrofe de un dictador" y estupideces por el estilo.
Ahora bien, uno puede entender que la mayoría de los mexicanos son pobres e ignorantes, que otra parte tienen algo y son ignorantes (y algo mezquinos también), pero que analistas que tienen todo (y cuando digo todo es todo: investigadores que trabajan en instituciones públicas que reciben buenos sueldos, que tienen seguros médicos privados, que pertenecen al Sni, etc...) sean ignorantes es algo inverosímil. Son de derecha, dirán. Y yo pienso ¿y por eso ignoran deliberadamente el atraco a la Nación, callaron deliberadamente el caso Atenco? ¿qué tipo de defensores de la inteligencia tenemos?
La clase intelectual pública, conformada por analistas políticos aspirantes a escritores (novelistas malísimos) está tan podrida como nuestro actual Congreso. No se explica de otra manera. No se explica que Herzog Márquez se muestre terriblemente indignado con el Tribunal Electoral de la Federación por su papel de censor y no muestre ni una quinta parte de esa indignación por los testimonios de las mujeres que fueron violadas, los allanamientos de moradas, las golpizas inhumanas cometidas por el Estado (es inolvidable ese cuadro que nos regaló "Entre tres" cuando conversaban apaciblemente Reyes Heroles, Zuckerman y él con el Secretario de Seguridad Pública Federal Medina Mora sobre algunos "excesos" ¡qué civilizados!). Reyes Heroles... qué cosa, baste decir que su trabajo es, al menos en teoría, analizar y su argumento más socorrido cuando nomás no puede conceptualizar algo es que algunos problemas no tienen racionalidad alguna, como los violentos de Atenco, los del cgh, se pregunta muy sesudo ¿qué quieren los violentos? ¡Pues, ser violentos! A ellos no hay que entenderlos, son incomprensibles, carecen de racionalidad, hay que eliminarlos, le falta decirnos. Afortunadamente, el sr. Reyes Heroles no es policía o gobernante. Que haga mal su trabajo no pasa de una página en el periódico.
Krauze. Uffffff. Krauze. Krauze crítico: televisa+krauze. ¡¡¡¡crítico de poder!!!! Sí, lástima que a Krauze nadie le haya avisado que el poder ¡no es López Obrador! Su panfleto ilustrado de LL (por cierto, qué mal sicólogo) logró lo que cualquier empeñoso hubiera querido: retratarlo. No queda nada que decir de quien heredó la urna funeraria de Paz, sin ningún mérito ya no digamos poético (entendida la poesía como la entendía Paz) ni lterario, sobra decir que como crítico literario está aún peor. Quizá lo único que haya heredado de nuestro premio nobel fue el software del intelectual crítico de los regímenes comunistas en su primera versión bastante caduca. Transcribo solamente esta parte del texto que no merece caer en el olvido y que no fue escrito en el siglo XIX por un católico ferviente:
Tabasco, en efecto, creció a través de los siglos con una población alimentada por la madre naturaleza, pero literalmente dejada de la mano de Dios: sin la presencia de los misioneros que evangelizaron a la mayor parte del país, casi sin templos ni parroquias (el Obispado, muy tardío, es de 1880), y con una cuota de sacerdotes pequeñísima frente al promedio nacional. Tampoco las instituciones de enseñanza –colegios o seminarios, comunes también en el resto de la República– se arraigaron en el lugar (el Instituto Juárez, único plantel de enseñanza superior, no se fundó hasta 1879). Además de su aislamiento geográfico, Tabasco resentía su marginalidad espiritual, y esperaba su oportunidad para afirmarse en la historia nacional, para convertirse en su Meca.
Ohhhhhhhh, Octavio Paz, tenía la menos, cierto interés y respeto por las culturas prehispánicas, ni cómo ayudar a Krauze. Yo, tabasqueña de corazón y media sangre, sí me entregaré al "llamado de la selva" y al menos con esta sonrisa efímera pensaré con toda la fuerza de mi corazón en la instauración del Poder Tropical, quién sabe en una de esas si gana López obrador acabamos todos bajando plátanos de los camellones (lástima, esta no se le ocurrió a enriquito).
No era mi intención terminar con un chiste, pero el panfleto de Krauze me puso de buen humor. Esta es una razón más para que gane, ahora sí, el personaje: tendríamos diverisón para rato...
