miércoles, febrero 01, 2006

...imperdonable: no haber comido ni un sólo camarón en Veracruz, sumergido el pie en el mar a dos metros de la playa...


...nada hay más nocivo que aplaudir una intención. Sólo el fracaso es meritorio del aplauso. Toda obra de arte, salvo las muy contadas excepciones que alcanzan la divinidad, son un fracaso de la voluntad humana y un logro de su condición. Es esto lo que yo entiendo, de hecho, como obra de arte: el triunfo de la condición humana sobre la voluntad o, dicho de un modo más simple, las obras donde la voluntad abdica. El error de lectura de las vanguardias estriba en que se piensan como actos de la voluntad, tecnisismos, cuando son producto de una abdicación radical. Mirar a las obras de vanguardia como cajas de herramientas banaliza su espíritu y, por supuesto, condena a sus pepenadores al olvido...